Desde muy joven, Ramón Domínguez Segura mostró una pasión desbordante por el fútbol que lo llevó a convertirse en una leyenda local. Hijo de Ernestina Segura Martínez, originaria de Río Verde, y de Emiliano Domínguez, su historia comienza en la Escuela 20-30, donde, pese a no terminar la primaria, dejó huella entre sus compañeros.
Aunque su inclinación inicial era el dibujo, el fútbol siempre ocupó un lugar especial en su corazón. Recuerdan sus compañeros aquel día en que su maestro organizó un encuentro deportivo. A pesar de que le habían conseguido unos nuevos tachones, Ramón, fiel a su estilo, prefirió jugar descalzo. En medio del partido, cuando iban perdiendo 4-0, se acercó al maestro para pedir permiso para jugar sin los zapatos. Con el visto bueno del árbitro, se quitó los tachones y, casi como por arte de magia, su juego cambió. Ramón deslumbró a todos al llevar a su equipo a un increíble triunfo de 6-4.
