Desde 1931, el 6 de enero es una fecha de gran significado en México, un día reservado para honrar la dedicación y el esfuerzo de las enfermeras y enfermeros que, con su vocación y entrega, se han convertido en pilares fundamentales del sistema de salud del país. Esta conmemoración fue propuesta por el Dr. José Castro Villagrana, quien, en su calidad de director del Hospital Juárez de México, estableció este día como una oportunidad para reconocer la invaluable labor de estos profesionales.
Un ejemplo emblemático de esta noble vocación es Aglahel Vázquez Olvera. Nacido en Ciudad Valles, ha sido moldeado por la influencia de sus padres, Juana Olvera Reynoso y Gilberto Vázquez Vega (finado), así como por su hermana Magda Eneida Vázquez Olvera, todos ellos pilares en su trayectoria profesional. Desde sus inicios en la Primaria José Mariano Jiménez y la secundaria en la Profa. Gloria Rubio Rosas, su camino hacia la enfermería fue claro. Estudió en el CONALEP, donde sentó las bases de su formación, continuando luego con su licenciatura y especialidad en cuidados intensivos en el Instituto de Ciencias y Estudios Superiores de San Luis Potosí (ICESS). Recientemente concluyó una maestría en dirección e innovación en salud pública en el Instituto de Estudios Universitarios de Puebla, demostrando su compromiso con la educación continua.
El viaje de Aglahel ha estado lleno de sacrificios y dedicación, pero también de satisfacción. Aunque valora el reconocimiento de las autoridades, él encuentra la verdadera recompensa en los abrazos de sus pacientes, esas muestras de gratitud que son invaluables. Cada palabra de agradecimiento le recuerda la razón por la que eligió esta profesión: servir a otros con humanidad.
La pandemia de COVID-19 presentó un desafío sin precedentes, estuvo en primera línea, enfrentando lo desconocido junto al equipo multidisciplinario. Trabajaron bajo circunstancias difíciles, donde la información sobre el virus era escasa, pero siempre cumplieron con los lineamientos establecidos por las autoridades sanitarias. La preocupación de los familiares y la angustia de los pacientes vivieron con él cada día en el hospital, dejando huellas en su corazón y en la memoria colectiva de la sociedad. Fue un periodo doloroso que marcó a todos, no solo al personal de enfermería, sino también a las familias que sufrieron pérdidas irreparables.
Con 15 años de experiencia en el servicio, Aglahel ha buscado actualizarse constantemente para ofrecer la mejor atención posible, especialmente en la Unidad de Cuidados Intensivos . Tiene claro que cada vida está en sus manos y que la precisión y la calidez son esenciales en su trabajo. Su enfoque humano va más allá de lo profesional, como en el caso de Daniela, una joven paciente cuya mayor ilusión era celebrar su fiesta de 15 años. Conmovido por su situación, él y su equipo no dudaron en hacer realidad su sueño, reivindicando la esencia misma de la enfermería: cuidar con amor.
La obra de Aglahel y su esposa Ramona Sifuentes trasciende lo institucional, brindando apoyo a quienes más lo necesitan. Cada experiencia se convierte en una lección, cada paciente una historia que reafirma su convicción de que están haciendo las cosas bien.
El 6 de enero, celebramos a enfermeras y enfermeros como Aglahel Vázquez Olvera, quienes con pasión y dedicación nos enseñan que cuidar es un acto de amor y humanidad. Su compromiso diario nos inspira a valorar la vida y a reconocer el papel crucial que desempeñan en nuestra sociedad. En este día, honramos su incansable labor y reafirmamos nuestro agradecimiento por todo lo que hacen.
Colaboración: Prof. Crescencio Martínez Candelario. Cronista Municipal
